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El impacto de la guerra de Ucrania llega también al seguro

 
  • El conflicto dispara la volatilidad de los mercados financieros
  • NMA 464 es la cláusula que excluye la cobertura del riesgo de guerra

El impacto de la guerra de Ucrania llega también al seguro 1

Desde que a finales del mes de febrero Rusia comenzara la invasión de su vecina Ucrania, son muchos los acontecimientos y las reacciones para tratar de frenar la escalada bélica. Dejando a un lado las innumerables y dolorosas vidas perdidas en el conflicto, las consecuencias para la economía europea y casi mundial no se han hecho esperar, como consecuencia de la incertidumbre y la volatilidad de los mercados, tanto financieros como energéticos.

En los primeros compases del ataque ruso, la compañía de seguro de crédito Euler Hermes vaticinaba en un informe que el conflicto tendrá «importantes consecuencias económicas y financieras, a través de tres canales de transmisión: la energía, el comercio y el sector financiero». Su evolución y su impacto dependerán de cómo se desarrollen las sanciones actuales y futuras, cuyo objetivo es tratar de ahogar la economía rusa para forzar un alto de la guerra.

El peligro de la inflación

El informe de grupo asegurador prevé un escenario con un importante impacto en la inflación -ya de por sí disparada- con repuntes de hasta 100 puntos básicos; un impacto en el crecimiento económico de al menos medio punto (-0,5%) y un repunte de los diferenciales de la deuda pública y privada de entre 20 y 60 puntos básicos. Mutuactivos, la gestora de Mutua Madrileña también ha analizado las consecuencias del conflicto bélico, con especial atención al precio del gas en Europa que mantendrán elevada la inflación más tiempo del esperado. Además, la entidad advierte de que «los bancos centrales podrían perder margen en política monetaria y los gobiernos en política fiscal» para tratar de paliar las consecuencias de una economía recalentada pero que no crece, la tan temida «estanflación».

Además, los economistas señalan que en el escenario actual de conflicto que tiene un importante riesgo de saltar a otros países europeos, advierten de un aumento del déficit en las economías que decidan aumentar su gasto destinado a las fuerzas armadas, lo que supondría la reducción de las partidas de inversión.

Entre los inversores particulares, entrar en un escenario de guerra provoca la contracción de la inversión privada, que se destina en su mayor parte a bienes y valores refugio, como es el caso del oro.

 

La energía, en máximos

En las dos primeras semanas del conflicto, si algo ha sufrido las consecuencias de la invasión rusa es el precio de la energía, con picos de hasta 700 euros/MW/h, pulverizando todos los récords anteriores. Este sobrecoste supondrá un importante golpe para los hogares españoles. Los expertos de Euler Hermes destacan que el conflicto elevará un 30% adicional la ya de por sí abultada factura energética de los hogares, lo que en España supondrá un coste de cerca de 2.000 euros anuales.

Para más de la mitad de los hogares, el exceso de ahorro no es suficiente para absorber el impacto sobre la renta que supone el aumento de las facturas de energía. «Si no se adoptan nuevas medidas de apoyo estatal, la reducción resultante del gasto de los consumidores podría reducir el crecimiento del PIB en -0,4 puntos porcentuales en España. En el peor de los casos, el coste del crecimiento derivado del menor gasto de los consumidores podría llegar a ser de hasta -1,1 puntos porcentuales», advierte Euler Hermes. En este contexto, señalan que se necesitará un apoyo estatal adicional de cerca de 10.000 millones de euros en España. «Actuar tanto sobre la demanda -el racionamiento de las actividades no esenciales- como sobre la oferta -las reservas estratégicas- podría ayudar: un recorte del suministro para usos no energéticos del petróleo y el gas aumentaría la oferta para usos energéticos en un 6% en España», concluyen.
 

 

Cómo afecta al mercado asegurador

En un contexto como el actual y ante un posible alargamiento del conflicto por la resistencia de Ucrania al invasor, será inevitable que el sector asegurador sufra ciertas consecuencias. Entre estas, el alza automática de los precios de los seguros de transporte marítimo y de aviación. La explicación: se trata de una zona con un elevado número de rutas aéreas y marítimas.

Además, aunque antes del conflicto ya se había desatado una «guerra» cibernética, la invasión rusa ha disparado las actuaciones cruzadas de hackers rusos y occidentales. Esto impulsará, de nuevo, los precios de los ciberseguros al alza. Y, como no, la inflación también hará de las suyas en el sector asegurador, disparando los costes de las prestaciones de servicio y de las indemnizaciones de las pólizas, lo que obligará a las aseguradoras a trasladar esa alza del coste en los precios de los seguros. Los expertos del sector prevén que los ramos más afectados sean los de autos y hogar.

Aunque no todo es malo, un efecto secundario de la incertidumbre y el miedo que provoca un conflicto bélico es que aumentan las ganas de protegerse, y eso puede acabar en un repunte de las ventas de pólizas de seguros, pero ¿qué cubren los seguros en una guerra?

Seguros en tiempos de guerra

La realidad es que la cobertura de los seguros en caso de guerra es muy limitada, en la mayoría de las pólizas están excluidos expresamente por defecto los daños causados por un conflicto bélico. Como explica Javier Caamaño, de Mapfre, «la cobertura de los riesgos de guerra está muy limitada al ámbito del transporte internacional», herencia del siglo XIX y de las primeras pólizas modernas de comercio marítimo, contratadas para protegerse en el caso de que un barco fuera hundido por el ataque militar de un país enemigo.

Los riesgos de guerra se mantienen asegurados hoy en el sector de marine, el que asegura barcos, mercancías, aviones, etc. Aquí es habitual contratar coberturas para conflictos bélicos, pero es habitual hacerlo con entidades especializadas como Garex, un consorcio de riesgos de guerra del que Mapfre forma parte. «Son pólizas o coberturas con sus propias condiciones, reglas y usos, y cuando estalla un conflicto, las primas para ciertas zonas pueden dispararse, según apuntan profesionales del ramo».

En el resto de los ramos, las coberturas de riesgo de guerra se dejaron de contratar hace décadas, en 1938 -a las puertas de la Segunda Guerra Mundial y con la Guerra Civil española en marcha- las aseguradoras del mercado londinense pactaron la exclusión de la guerra para el negocio no marine. La razón es que los riesgos derivados de un conflicto armado son demasiado grandes como para poder cubrirlos. La cláusula NMA 464 dejaba fuera de las coberturas: «La pérdida o daño ocasionado directa o indirectamente por, ocurriendo mediante o como consecuencia de guerra, invasión, actos de enemigos extranjeros, hostilidades (haya o no declaración de guerra), guerra civil, rebelión, revolución, insurrección, poder militar o usurpado, o confiscación o nacionalización o requisición o destrucción o daño a la propiedad por o bajo la orden de cualquier gobierno o autoridad pública o local».

La cláusula NMA 464 se ha mantenido casi intacta hasta nuestros días, con un punto de inflexión en el 11S, los atentados de las Torres Gemelas de Nueva York de 2001, que incluyó el terrorismo entre las grandes exclusiones de las pólizas generales.

En España, el sector asegurador cuenta con el Consorcio de Compensación de Seguros, entidad que depende del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, que se encarga de cubrir los riesgos extraordinarios. Y también excluye expresamente «conflictos armados, aunque no haya precedido declaración de guerra», aunque sí cubrirían «hechos o actuaciones de las Fuerzas Armadas o de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en tiempo de paz», siempre que se cuente con una póliza de seguro en vigor.

Fuente: elEconomista